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sábado, 20 de noviembre de 2010

LEVÁNTESE QUIEN PUEDA 13. capítulo final.


Carlos y Luz estuvieron cuidando de Máximo hasta que éste salió del hospital, donde, por cierto, se había hecho muy amigo de una joven enfermera, que lo mimó profundamente. La relación entre los dos psicoanalistas se fortaleció con el tiempo e incluso se plantearon asistir a unas olimpiadas. Tanto era así, que a Carlos le entró el gusanillo del matrimonio, y éste no fue causado por un enfriamiento de la relación, la cual en ocasiones alcanzaba temperaturas volcánicas. Pensó en perdirle a Luz que se casara con él, porque a las mujeres les suele gustar eso de vestirse de blanco, participar de una ceremonia (en este caso más civil que la benemérita) y sellar con un objeto simbólico, como puede ser un anillo o la cadena entera, su amor hasta que la muerte los separe. Claro está, Luz no era una mujer al uso. Total, que Carlos pasó varias noches soñando con que se atragantaba con una espina de bacalao, por lo que un gato le acababa practicando una traqueotomía con un cuchillo jamonero. Esta pesadilla recurrente le hacia despertarse con una gran angustia y unas ganas enormes de comer paletilla curada de cerdo. La última noche no pudo aguantarlo más y se levantó de la cama, se vistió y se fue en busca de un supermercado abierto las 24 horas. No tuvo que caminar mucho hasta encontrar un establecimiento regentado por una familia de Pakistán, que lo miraron entrar con el mismo interés de quien mira la cabeza de un Besugo. Compró jamón envasado al vacío y se dispuso a volver a casa devorando con avidez hasta la grasa. Una vez satisfecho su apetito se sintió mucho mejor, así que, incluso, se puede decir que disfrutó del paseo. Las calles a esas horas de la noche eran un desierto azulado y húmedo, en la que reinaba un absoluto silencio. En un momento dado pasó por delante de un cine donde aquella semana estaban reponiendo la saga de Star wars. Carlos se emocionó al ver en el cartel a su anciano maestro blandir su espada Jedi en la marquesina del cine, hasta que de repente éste la blandió de verdad y dando un salto con triple mortal y nueve tirabuzones y medio se situó justo delante de su discípulo.

-¡¡¡Maestro, que alegría verte!!! -Exclamó Carlos.

-Alegría no ser la palabra correcta, joven padawan.

-¿Ah no?¿Entonces cuál es? Ilumíname maestro.

-Demasiado iluminado estar tu ya... No decirme maestro más... Tu no ser Jedi y yo no ser psicoanalista... Yo ser un personaje de George Lukas, pero como tú caerme bien, avisar a ti que deber tener cuidado con la SGAE...

-¿Sólo eres un personaje de cine?

-Sí, joven padawan, igual que tú sólo ser personajillo de novelilla... Tu deber entender...

-¿Pero... yo? Yo sí que existo, yo soy... yo soy... ¡Soy Carlos cojones!

-Tú sólo ser personaje de joven escritor, y bastante freak, por cierto.

-No puede ser. No puede ser... ¿Eso quiere decir que en cuanto ese escritor decida dejar de escribir dejaré de existir? Que vida más perra. Que dolor en mi corazón.

-La vida perra ser a veces... En tu caso ser perra pequeña y escandalosa... Una joirside... ejemplo es.

-Vuelve a tu película Yoda. Quiero estar solo.

-Yo volver al cartel... Antes dejar a ti un descuento para comprar palomitas y refresco tamaño jumbo... Que la fuerza te acompañe...

-Adios.

Yoda desapareció de repente y Carlos se quedó desolado. Si era verdad que él sólo era un personaje más en la mente de un descerebrado escritor, su vida tenía menos valor que una fotocopia en blanco y negro de un billete de seis euros. Pese a todo, como pasa tantas veces en la literatura, en un arranque de decisión corrió hasta casa de Luz y la despertó.

-Luz, Luz, despierta. Luz despierta ¡por tu padre!

-¿Qué quieres? ¿Te has vuelto loco? ¿De dónde vienes a estas horas?

-De comer jamón.

-Ya estás otra vez con el jamón...

-Luz, he tenido una visión...

-¿Una visión? ¿Te has vuelto a fumar el cáctus de la entrada, o qué te pasa?

-Yo sé que es difícil de entender, ni yo mismo lo entiendo, pero...

-¿Pero qué?

-¿Quieres casarte conmigo?

-Joder, preguntámelo mañana. Buenas noches.

-Luz, que va en serio.

-Sí, en serio, buenas noches.
Luz se giró y en menos de lo que tarda una gallina en decir “coc” se quedó dormida. Carlos no tuvo más remedio que hacerle caso y meterse en la cama. No quería dormir, tenía miedo de que si se dormía no volviera a despertar, pero la oscuridad, la respiración relajada y acompasada de su compañera fueron como una nana para un recién nacido. Finalmente, pese a sus reservas, se quedó profundamente dormido; igual, igual que si hubiera muerto.

9 comentarios:

Jony Benitez dijo...

jajajaja
me encantó.
en la vida real siempre la mujer se duerme en la mitad de nuestro increíble relato

Almudena y Raúl dijo...

Gracias Jony. Las mujeres son así tío son las dos menos cuarto y la mía todavía no ha vuelto de entre los muertos... Mientras que yo llevo despierto desde las cinco de la madrugada... Luego viene lo de que cariño, nos estamos alejando, cariño ya no nos vemos como antes, total que para que se le pase el cabreo tendré que quedarme sin ver el partido contra el Almería. La vida puede ser muy perra!!!

Abrazos!!!

Jose Valdecasas dijo...

Gran final, sí señor. El momento en que el personaje se da cuenta de que lo es. El momento en que lo creado se da cuenta de que su creador es también el responsable de sus alegrías y de sus dolores, y que éstos no tiene más sentido que el de hacer una emotiva o emocionante historia... Recuerdo un cuento de un personaje atormentado por una maldición que su mejor amigo, a pesar de sus múltiples intentos, no conseguía curar. En un momento dado, el amigo le dice algo así: "He estado pensando acerca de la naturaleza de nuestro universo, y me temo que vivimos una realidad no regida por los códigos de la ciencia, sino de la literatura. Y en ese caso, amigo mío, no tienes cura... porque eres mucho más interesante así".

Me ha gustado la historia. Un abrazo.

Almudena y Raúl dijo...

Gracias Jose. Como ya te comenté esa precisamente era la intención haceros pasar un buen rato y que despues de lo bueno y lo malo que puede tener la vida real o recreada os quedaráis con una sonrisa de satisfacción. Gracias por haber aguantado hasta el final!!! Un abrazo grandote!!

Almudena y Raúl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús Castro Rodríguez dijo...

Divertido ha sido hasta el final leer tu relato. Seguir escribiendo debes.
Abrazos.

Almudena y Raúl dijo...

Que LA FUERZA nos acompañe a todos Jesús.

Abrazos!!

Miguel dijo...

Un placer leer este relato -por cierto mientras mi esposa duerme como veo que es habitual-
Abrazos.

Almudena y Raúl dijo...

Jejejeje gracias por el comentario Miguel, es placer es mío al leer vuestros comentarios, Un abrazo!!