miércoles 8 de julio de 2009

Si existiera el silencio
un absoluto y verdadero
silencio
lo rompería para cantarle
mi más absoluta y verdadera
admiración.

De cenizas y llamas.


Escribo tu nombre entre cenizas
y tu cuerpo
vagamente silueteado
rasga el polvo en nubes negras.
Muerta
igual que yo
cobras vida cada mañana
insuflado tu eter de ilusiones
como tu
esbozadas con cada nuevo trazo
inyectada la vida
tan breve
en cada palabra.

Así se enciende la llama
consumiendo la indiferencia
enarbolada la voluntad
alimento
tu melodía con fantasmas
tus fantasmas con sueños
tus sueños con vigilias
calidas
al calor de la memoria.

lunes 29 de junio de 2009

la palabra
siempre tendra algo de magica.
Misteriosos requiebros
girando en medio del silencio.
La palabra
siempre tendra algo enigmatico
como un brote de hierba
o una estrella en medio del firmamento.

silencio...

Si tiene que romperse el silencio,
que lo rompa la palabra.
Puesto que la palabra
nunca podra nacer sin los silencios.

martes 16 de junio de 2009

palabras...

Palabras que surgis
libres de intenciones
como el agua, que del manatial,
brota sin más deseo
que su necesidad de fluir.
Sin querer,
desnudais mi mirada
mostrais mis interiores
a veces tan ciegos,
a veces tan oscuros,
dando sentido desde vuestra cárcel
a mi viaje sin rumbo
por las profundidades de mi instrospección.
De este modo
me encerrais y me liberais,
desde vuestra paradójica realidad,
encadenadas
solamente
por el peso que los demás quieran daros.

Cocaína

Borro tu recuerdo
o intento no pensar en ti,
que las mañanas se articulen
como ramales de energía
musica que armonice
mis versos desnudos,
pero tu imagen me asalta.
Tu vestiste mi vida con harapos,
desgastaste mis dientes amarillos,
hundiste en una nube de horror
mi día a día,
mi pasado.
No te añoro, que lo sepas,
si invoco tu destrucción
es para alejarme más de ti.

Tengo que dejar de fumar.

Enciendo el cigarro
medio dormido;
no acabo de despertar.
Hay días que desgrano sueños.
Hoy apuro el café
entre esputos
sintiendo que algo se esfuma
con la débil brasa que manejo.
No es la ilusión
ni los nombres
ni la fuerza,
ni la esperanza.
Es toda la vida
la que me abandona
lentamente,
con cada calada,
apresando con un lazo de humo
mi mirada perdida
en el poso del café.