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miércoles, 23 de mayo de 2012

Divagando que es gerundio


Me dijeron hace mucho tiempo que la vida es ese pequeño transito en el que creemos tener el control de nuestros actos, cuando ni siquiera podemos controlar el mando a distancia del televisor -sobre todo si estamos casados, y muchos más si se tiene hijos. Vivir es aprender a controlar y a controlarse desde pequeños, desde que controlamos nuestros esfinters y más tarde nuestras pataletas. Vivir parece que sea precisamente un constante ejercicio de aprendizaje de nuestros actos y del de los demás, manejándonos como podemos, adaptándonos a los diferentes entornos, perfeccionando distintos registros como un buen actor a las circunstancias que nos asaltan y donde lo dificil es elegir. Pero me pregunto si realmente llegamos a tener el control de la situación como se suele decir. Si se puede tener llegar a tener esa cuota de libertad y de autoconocimiento como para desprenderse de los apegos y de otras ataduras. ¿Y si uno lo logra? ¿No estará en realidad desprendiendose de una necesaria cuota de incertidumbre y de realidad? ¿No estará viviendo en un delirio de autosuficiencia?

Para mi el ser humano es un ser social, por naturaleza y a la vez por necesidad de supervivencia. Es más hoy en día, se está recuperando parte de la teoría de Darwin que durante mucho tiempo se había borrado por oscuros intereses. Me refiero a la parte en la que afirma que el verdadero motor de la evolución de la raza humana ha sido el amor. Cuando habla de amor entiendo que se refiere al sentimiento y a todos los mecanismos que lo hacen posible en comunidad: empatía, asertividad, comunicación, solidaridad, etcétera.

Esto me choca con lo que JohnnyBenitez me decía hace poco por teléfono al respecto de la serie The Wire (de la cual no he visto ni un capítulo). El bueno de Johnny me explicaba que las filiaciones, las relaciones de poder, base estructural en las relaciones de los personajes de dicha serie a nivel microsocial y macrosocial es lo que verdaderamente mueve el mundo. Vamos, que el mundo funciona así.

Así que me hallo ante una teoría de las relaciones muy optimista y luego otra que afirman que es la cruda realidad. Seguramente serán compatibles. Como dos cuerdas que estiran del sujeto humano, como dos fuerzas contrapuestas que nos sacuden a un lado y a otro en un vaivén constante. Heráclito ya hablaba de esto en la Grecia clásica, Freud y sus pulsiones lo trajeron al candelero del pensamiento contemporáneo. Y yo, insignificante de mi, como tantas personas, me veo sacudido por ellas dificultando mi poder de elección.



El control es una herramienta ilusoria en mi opinión, una entelequia fruto de un deseo de seguridad que se genera como mecanismo de defensa ante un entorno hostil. Alcanzada una cota de bienestar, alcanzada una meta en la vida, lo difícil es mantenerla. Y casi diría como la buena de Carmen Martín Gaite, que ya puestos y tal y como están las cosas, lo raro es vivir. 

Esto me lleva a John Lennon y su la vida es aquello que pasa mientras hacemos planes. Hacer planes es una forma de poner coto a nuestros deseos, de encauzarlos y conducirlos hacia un fin. Pero como la voracidad de nuestros deseos puede no tener fin, y más en una sociedad como la nuestra de escaparates y consumo exacerbado, donde se vive para trabajar y se trabaja para consumir, parece que la gente, la sociedad haya perdido el norte y sólo desde hace poco, y a causa de la necesidad y las carencias de una crisis implacable se empiece a articular un movimiento rizomatico y horizontal -como corresponde al pueblo- que reclama el control de sus propias vidas, hipotecadas desde hace mucho por el sistema capitalista, en forma de derechos inalienables.

Llegados a este punto me encuentro en una encrucijada, de nuevo esas fuerzas y esas energías, o quizás simplemente una gran carga de ignorancia. Porque a alguien que como yo obtiene tanto placer al creer que tiene el control de una situación, darse cuenta de que ese control es más falso que una fotocopia en blanco y negro de un billete de seis euros, no es que nos guste. Pero que se le va a hacer... Es lo que hay!

La vida humana se me antoja frágil, tremendamente frágil, se reduce a un viaje hacia la nada, donde lo único interesante está en el viaje en si mismo, en cada paso, en el como se hicieron cada uno de los pasos, en lo que se vio, en los parajes en los estuvimos, en la elección de los elementos de esa escenografía en la que estamos de paso y en la que nos intentamos mover lo mejor que sabemos, dejándose estirar más por una cuerda o por la otra. Lo demás son fantasías más o menos aceptadas socialmente. Discursos que intentar parchear en el enorme vacío que somos y que nos crean la ilusoria creencia de que sabemos que pasa y que tenemos un control que enrealidad nunca hemos tenido en nuestras manos, sólo hemos creído que lo teníamos. Los que intentamos ser escritores sabemos mucho de eso, de crear fantasías, de jugar a ser dios, hasta el punto en que los mejores en algún momento consiguen que una fantasía sea más real que la propia realidad. Y sino más real, al menos, sí mas verdadera.

Un abrazo cibernikosianos.

2 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Jejejejeje, así que te avienes al concepto "delirio de control" ¿eh?.
Por supuesto es un camino hacia la nada. La gente que trabaja para solo tener cosas se ha extraviado.
El que es rico ¿que es lo que posee realmente?. Cosas, desde luego, pero lo fundamental, y lo que eligiría en caso de tener que hacerlo, es TIEMPO. Tiempo para hacer lo que le de la gana. Es lo único de valor que puede realmente comprar el dinero. Somo animales que racionalizamos continuamente nuestra existencia, nos inventamos a nosotros mismos cada día y a veces perdemos de vista lo que realmente somos. Vivimos y sentimos segundo a segundo, momento a momento, y esa es la única realidad real. Por eso, si uno puede llegar a vivir como si fuera el último día, guardando algo por si hay otros días detrás, seguramente dejará de soportar y hacer determinadas estupideces.
He dicho.
Palabra de Jesús.
Amen.
Jajajajjajajjajajjajajajajjajaja...
Me encanta cuando te pones trascendente comebutifarras....

Miguel dijo...

Hay que ver the wire. Si trabajas para la institución o te tratan enla institución hay que ver the wire.
Abrazos.