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martes, 24 de marzo de 2009

un café? mejor descafeinado



Las tardes en mi pueblo saben a café solo.

Hay días, los menos, que pueden oler a cerveza

otras se desparraman encima de la cama

a tu lado

como zumo de naranja volcado sobre una mesa.

Pero la mayoría, la inmensa mayoría,

son oscuras, amargas, intensamente emocionales

emocionalmente nerviosas.

Las tardes en mi pueblo no tienden a la melancolía

uno rehuye el hastío de tu ausencia

navegando sin rumbo fijo delante de la pantalla

con la mano en el ratón, aburrido,

cordial y zalamero con personas que como yo

sienten que las tardes en su pueblo

sufren de un alarmante desencanto por la vida.

A veces pienso, en el último sorbo del ocaso,

cuando el cielo se nutre de cafeína y

cualquiera pediría auxilio a las estrellas si éstas,

suspendidas como frutos perpetuamente maduros,

se mostraran desnudas tras la cortina contaminada, que

con tanto café,

 las noches en mi pueblo se han convertido en

adictas a las benzodiacepinas.

1 comentario:

Horacio Fioriello dijo...

bensodiacepinas...si todos los Benzos pudieran retarder y enlentecer nuestras pusaciones como nuestros recuerdos...mal maridaje con el cafe buena catarsis en un siglo tan contradictorio.

Amigos lamento no poder darles el nombre del autor de manos titeres...hermosa y sugerente imagen abrazo a ambos!
Horacio