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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Philip K.


El doctor entró en la habitación de Philip, conocido autor de novelas de ciencia ficción, mientras éste escribía. ¿Cómo te encuentras hoy, Phil? Éste levantó la mirada de la libreta donde anotaba sin descanso, miró al galeno de soslayo y le dijo a media voz: Sabe... Creo que ustedes mezclan en mi comida alguna substancia que me vuelve paranoico... Acto seguido estalló en una carcajada que al psiquiatra le pareció del
todo insolente. El galeno se despidió de Philip con un escueto hasta mañana y se dirigió a la habitación de otro paciente convencido de que a Phil había que subirle la dosis.

6 comentarios:

Almudena Calvo dijo...

Lo que hay que aumentar es la humanidad y el cariño a las personas. Deberían existir las recetas de mimos y verían como curan muchas cositas del alma. Una buena conversación, una palmadita en la espalda, un "tú puedes", un "todo va a salir bien", una sonrisa, una caricia, un abrazo, una mirada cómplice...una dignidad y unos valores que ayudan a que sigamos en la lucha diaria para vivir lo mejor posible y hacer nuestro entorno má sagradable. Cambiar el mundo está más complicado, pero no debemos rendirnos y sí esforzarnos por empezar por lo que nos rodea. Hay que cuidar las relaciones para que te cuiden a tí cuando les necesites. Ha de ser recíproco, auqnue también es cierto que suelen aconsejar que des sin esperar nada a cambio. ESo lo dejo a la elección de cada uno. Bueno, yo y mis filosofadas...Una abrazo y salud!! ALMU.

pere dijo...

Me parece que Phil K. podría aprovechar su escritura de ficción para planificar su evasión .. hacia un realidad mejor ..
un abrazo,

Kapde dijo...

me da mal rollo leerlo,sinceramete...
abrasosss

Paula dijo...

Bueno, si tenemos en cuenta que uno de los posibles efectos secundarios de los antipsicóticos son las ideas psicóticas, creo que tenía más razón que aquellos que le subían la dosis.

Un abrazo

Paula dijo...

Bueno, si tenemos en cuenta que uno de los posibles efectos secundarios de los antipsicóticos son las ideas psicóticas, creo que tenía más razón que aquellos que le subían la dosis.

Un abrazo

Instituto Psicofarmacología dijo...

el brevisimo relato es un fidedigno y magnifico retrato

Emilio